¿Has oído hablar del ácido glicólico, el salicílico, el láctico o el mandélico y tienes la sensación de que necesitas un máster para saber cuál utilizar?No te preocupes. Los ácidos exfoliantes pueden ser grandes aliados para mejorar el aspecto de la piel, pero no necesitas utilizar cinco productos diferentes ni empezar con el ácido más potente que encuentres.

De hecho, uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más exfoliamos, mejores resultados vamos a conseguir. Y con la piel, normalmente, no funciona así.

En este artículo te explico qué son los ácidos faciales, para qué sirve cada uno y, sobre todo, cómo incorporarlos a tu rutina sin acabar con la piel irritada.

🎥 Si prefieres que te lo cuente en vídeo, aquí tienes mi vídeo de YouTube sobre ácidos faciales:

Ácidos faciales: por qué los necesitas (y cómo usarlos sin irritar)

¿Qué son los ácidos faciales?

Cuando hablamos de ácidos en cosmética nos referimos, principalmente, a ingredientes que pueden ayudar a acelerar la eliminación de células muertas de la superficie de la piel.

Dentro de este grupo encontramos diferentes tipos de ácidos y cada uno tiene unas características y unas indicaciones diferentes.

Por eso, no se trata de buscar simplemente “el mejor ácido”, sino de preguntarnos:

¿Qué necesita mi piel?

Porque no es lo mismo querer mejorar la luminosidad que tratar puntos negros, mejorar la textura o trabajar manchas.

Los principales ácidos exfoliantes

Ácido glicólico

El ácido glicólico pertenece a los alfa-hidroxiácidos (AHA) y tiene una molécula relativamente pequeña, por lo que puede proporcionar una exfoliación bastante intensa.

Puede ser interesante cuando buscamos mejorar:

Precisamente por su potencia, no siempre es la mejor opción para empezar.

Si nunca has utilizado ácidos, empezar directamente con concentraciones elevadas de glicólico puede ser una receta bastante rápida para terminar con irritación.

Ácido láctico

También pertenece a los AHA, pero suele resultar más suave que el glicólico.

Es una opción interesante si buscas exfoliar la piel y mejorar su luminosidad pero tienes una piel que tiende a ser más sensible o quieres empezar de una forma más progresiva.

Además, el ácido láctico tiene propiedades humectantes, por lo que puede resultar especialmente interesante cuando buscamos exfoliación sin renunciar a una rutina confortable.

Ácido mandélico

Otro AHA que merece la pena conocer es el ácido mandélico.

Su molécula es más grande que la del glicólico, por lo que su penetración es más lenta y suele tolerarse mejor.

Puede ser una buena alternativa para personas que quieren introducir un ácido pero sienten que su piel no tolera bien los exfoliantes más intensos.

Ácido salicílico

Aquí cambiamos de familia.

El ácido salicílico es un beta-hidroxiácido (BHA) y tiene una característica que lo hace especialmente interesante: es liposoluble.

Esto significa que tiene afinidad por la grasa y puede resultar especialmente útil en pieles con:

Por eso, si tu principal preocupación son los poros y los granitos, probablemente tenga más sentido valorar un salicílico que lanzarte directamente a utilizar glicólico.

Entonces, ¿qué ácido debería utilizar?

Aquí viene la parte importante.

No necesitas utilizar todos los ácidos.

Tu rutina debería adaptarse a las necesidades de tu piel y a lo que quieres conseguir.

De forma muy simplificada:

Si buscas mejorar…Puede interesarte…
Luminosidad y texturaGlicólico, láctico o mandélico
Piel ásperaAHA
Puntos negros y poros obstruidosSalicílico
Piel con tendencia grasaSalicílico
Exfoliación más suaveLáctico o mandélico

Pero esta tabla no significa que un ácido solo sirva para una cosa. Los ingredientes cosméticos pueden tener diferentes efectos y la elección también dependerá de la concentración, la formulación y, por supuesto, de tu piel.

¿No sabes qué ácido necesitas?

Si después de leer esto sigues pensando: “Vale, Aina, pero ¿cuál debería usar yo?”, tranquila, porque esa es precisamente una de las cosas que trabajamos en mis asesorías personalizadas de skincare.

Analizamos tu piel, tus necesidades, los productos que ya tienes y tu presupuesto para crear una rutina que tenga sentido para ti, sin llenar el baño de productos que no necesitas.

El gran error: empezar demasiado fuerte

Si hay algo que quiero que te quedes de este artículo es esto:

No necesitas notar que el ácido “arde” para que esté funcionando.

Picor intenso, quemazón, descamación o una piel constantemente roja no son señales de que estés obteniendo mejores resultados.

Son señales de que probablemente estás irritando demasiado tu piel.

Y esto es especialmente importante cuando hablamos de pieles maduras, porque muchas veces queremos mejorar manchas, textura, luminosidad y arrugas y terminamos acumulando activos sin dar tiempo a la piel a adaptarse.

Ácido exfoliante + retinoide + vitamina C + varios sérums + exfoliante físico…

Y después nos preguntamos por qué la piel está enfadada. 😅

¿Cómo introducir los ácidos en tu rutina?

Mi recomendación es empezar poco a poco.

Si nunca has utilizado un ácido, empieza con una frecuencia baja y observa cómo responde tu piel.

Por ejemplo, puedes comenzar utilizándolo una o dos noches a la semana y aumentar progresivamente si tu piel lo tolera bien.

No necesitas utilizarlo todos los días para obtener beneficios.

Y otro punto importante: cuando introduces un activo nuevo, intenta no introducir otros productos potencialmente irritantes al mismo tiempo.

Así sabrás qué está funcionando y qué puede estar causando una reacción.

¿Puedo utilizar ácidos y retinoides?

Sí, pero eso no significa que tengas que utilizarlos juntos.

De hecho, si estás empezando, puede ser mucho más sencillo alternar los días.

Por ejemplo:

Es solo un ejemplo y la rutina deberá adaptarse a cada persona.

La idea es que los activos trabajen a tu favor y no convertir tu cuarto de baño en un laboratorio de química.

Y durante el día, protector solar

Si utilizas ácidos exfoliantes, el protector solar debería formar parte de tu rutina diaria.

Pero, en realidad, esto es importante aunque no utilices ácidos.

Si estás trabajando la textura, las manchas o el fotoenvejecimiento y después no proteges la piel frente a la radiación UV, estás jugando en contra de tus propios objetivos.

Por eso, por la mañana:

limpieza → tratamiento/hidratación → protector solar.

Y por la noche puedes incorporar el ácido según la frecuencia que tu piel tolere.

¿Los ácidos son imprescindibles?

No.

Y esto también me parece importante decirlo.

Una buena rutina de skincare no necesita tener diez activos.

Puedes conseguir una rutina muy completa con unos pocos productos bien elegidos.

Si tu piel está perfectamente, tu rutina es sencilla y no tienes ninguna preocupación concreta que quieras tratar, probablemente no necesites añadir un ácido simplemente porque está de moda.

Pero si quieres mejorar determinadas necesidades de la piel, los ácidos pueden ser una herramienta muy interesante.

La clave está en elegir el ingrediente adecuado, en la concentración adecuada y con la frecuencia adecuada.

¿Y si mi piel es sensible?

En este caso, todavía más importante: paciencia.

No empieces utilizando un exfoliante potente varias noches por semana.

Puedes valorar opciones más suaves y comenzar con una frecuencia baja.

Y si tu piel presenta irritación, dermatitis, rojeces persistentes o alguna alteración que te preocupe, lo más sensato es valorar primero qué está ocurriendo antes de añadir más activos.

Porque a veces la solución no es incorporar otro producto.

A veces es precisamente quitar productos.

La regla de oro con los ácidos

Si tuviera que resumir todo este artículo en una sola idea sería esta:

Los mejores resultados no vienen de utilizar más productos, sino de utilizar los productos adecuados de forma constante y respetando la tolerancia de tu piel.

No necesitas tener una rutina complicada para cuidar bien tu piel. Y mucho menos necesitas utilizar un ácido diferente para cada problema.

Primero identifica qué quieres mejorar, después elige el activo que puede ayudarte y, finalmente, dale tiempo a tu piel para adaptarse.

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Y sí, está pensado para leerlo tranquilamente, aunque tengas poco tiempo. 😉

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